Colaboración de Fernando Curiel Trejo México Algún día pasa, no lo esperas, simplemente pasa, ¿Qué es lo que atrae hacia una relación difícil, peligrosa, prohibida? ¿Adrenalina? ¿Atracción sexual? ¿Amor? ¿Insatisfacción? Es algo difícil de describir, es de alguna manera volver a la adolescencia, es tener al amor superando tus sentidos, es la sombra en el desierto, es lo inesperado de lo que no se planea, es la culpabilidad en los labios, en el cuerpo. No lo esperas, simplemente pasa Es la revaloración del “te amo”, del deseo, revitaliza tu cansado cuerpo, alma, cotidianidad, es rasgar el corazón con el pensamiento de que se encuentra con otro, es un sentimiento que rebasa tu intelectualidad, tu persona, tu moral. No lo esperas, simplemente pasa. Es esperar su compañía, su palabra justa, su rostro, su perfil, su cuerpo, es tener esa emoción del beso oculto, del contacto corporal efímero, de acariciar su cara, su cabello oscuro, de ver sus ojos claros, de besar sus manos...
Considero esto como mi vasinilla emocional, pero tambien considerénlo ustedes como un espacio de desahogo donde expresar esos sentimientos internos que nos/los atormentan y no nos deja vivir y ser felices.